Sostenía José Luis Sampedro que: “Hay dos clases de economistas; los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que queremos hacer menos pobres a los pobres”
La concentración de población en ciudades genera cambios sustanciales sobre la organización política y sobre la organización económica de los Estados. En lo referente a la organización económica, el desarrollo del concepto de economía urbana responde a la necesidad de identificar las nuevas doctrinas que surgen por efecto del cambio en las relaciones de la comunidad.
El peso específico de los tres sectores tradicionales, el
agro, la industria y el comercio, variarán en los próximos años en forma
significativa. La expulsión de mano de obra industrial por efecto de la
automatización, el abandono del campo por parte de los individuos teniendo en
cuenta la creciente mecanización de las actividades agrícolas y ganaderas y la
migración hacia los centros urbanos, consecuente con la búsqueda de un acceso
directo a los beneficios de la modernidad, alterarán las ecuaciones económicas
tradicionales.
Las implicancias que llevan a estas transformaciones traen
aparejado una vasta cantidad de desafíos. Así es cuando desarrollamos el
concepto de economía urbana: el trabajo, el empleo y los negocios que se
generan en el territorio de las ciudades en complementación con el proceso de
acumulación de divisas que provoca la exportación del campo, de la industria y
de servicios.
Este razonamiento simple que nos presenta una balanza
comercial equilibrada y nos permite crecer económicamente solo es viable si nos
encontramos integrados al sistema económico mundial. La antigua propuesta de
vivir con lo nuestro no existe más. Si no estamos incorporados al sistema
económico mundial, nunca vamos a poder formar parte de este proceso de
desarrollo económico urbano basado en la intermediación, en la provisión de
bienes y en la prestación de servicios.
Esta forma de ver la economía incentiva actividades y
procesos no tradicionales que permiten formular políticas públicas dirigidas a
nuevas formas de producción y generación de riqueza para los países y al mismo
tiempo legislaciones locales para el incentivo de las cadenas de
comercialización y prestación de servicios como principales fuentes generadoras
de trabajo humano.
Es un cambio de enfoque, donde lo más importante es que se
pasa de analizar los sectores económicos y formular políticas dirigidas a
incrementar el crecimiento de los mismos a diseñar estrategias para reducir la
pobreza mediante la promoción de actividades económicas con políticas públicas
locales más eficientes.
Jorge Giorno
Subsecretario
UFEURC
Diputado
(m.c.) CABA

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